Haedo

Haedo se cierne turbio, denso, pesado.

La traición que flagela, delgada, triste etérea.

Nubes doradas recubren las almas grises que se escapan lejanas, perdidas.

Cemento rojo, fresco, que nivela el espasmo.

Noche clara y húmeda que ahuyenta el peligro.

Nieves tersas, heladas, petrifican el tiempo, lo calman.

El viejo vagón ya cansado reposa.

Su final escrito con sangre.

Las cadenas rotas lo liberan al borde del silencio.

Sus ruedas que ya se saben cautivas, explotan rectas

Como el más fino ámbar.

Destellos mudos resplandecen en lo violáceo del cielo.

Un rugido infantil lo destruye todo.

El pueblo vuelve a percibirse a sí mismo.

La luz ya no reclama.

Los perros reposan.

El juego termina.

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Acerca de Pablo Díaz Marenghi

Periodista / Docente / Comunicación #FSOC / Redacción @artezeta / Colaboro en @DiarioZ @NiaPalos y @Ultra_Brit / Conduzco @hoyeselfuturo / Twitter @pediazm / LinkedIn
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