El que fuma tiene que morir

Imagen

“Los fumadores son seres egoístas y despreciables”. Dicho enunciado suele repetirse en múltiples círculos sociales. Algunos se cuidan más y otros, sin tapujos, lo sueltan: “No sólo me molesta que fumes, me jode y me da asco”. Basta con pensar que cualquier fumador se hace más daño a uno mismo que al resto de su entorno al fumar para rebatir por completo la hipótesis de que “el fumador es egoísta”. Alguien que muere de a poco no es egoísta, será despreocupado, hipócrita, hijo de puta, mal tipo, pero no puede ser considerado jamás como un egoísta. Es la misma lectura episcopal y castrense de juzgar a una persona por suicidarse argumentando que tomó “una decisión egoísta al escapar de lo bello que es la vida” sin pensar que tal vez, para aquel que gatilló el revólver, fue la mejor decisión que podría haber tomado jamás. A veces, aliviar el dolor, es más fuerte que lidiar con la condena perpetua.

El humo hace mal y molesta, es cierto; crédito parcial. Incluso para fumadores, es muy molesto el circular por espacios cerrados naufragando entre humaredas cuasi londinenses, con poca ventilación, y experimentando sensaciones de asfixia leve y ahogamiento. Ahora bien, múltiples discursos expulsivos y terroríficos dirigidos hacia los fumadores tampoco ayudan a palear el problema. “Gentes malas” que se cagan en lo que al otro le pueda molestar hay en todos lados, fumadores y no fumadores, políticos y militantes, miembros de la Iglesia y narcos, estudiantes, profesores, artistas, fotógrafos y gremialistas. La excusa de “los fumadores se cagan en los demás” también es excluyente, pobre y cierra cualquier debate de modo arbitrario. ¿No sería más productivo pensar cómo construir un contrato de convivencia de manera serena y no mandar a todos los fumadores a una isla en Siberia cual leprosario a mancillar su pulmones?

“Soy moderno no fumo más” cantaba Federico Moura en Virus, quien terminaba su show y se prendía un pucho. Hay mucho mito circulando alrededor del cigarrillo (Si fumas, te morís, no hay chance/ el cigarrillo provoca gangrena / es más peligroso para los fumadores pasivos [por eso tantos fumadores pasivos murieron de cáncer, muchos más que los activos, no? (?) ] cada cigarrillo te acorta 6 minutos de vida / me dan calambres ). Este texto no pretende aclarar nada, más bien todo lo contrario. Pretende erupcionar un debate hacia los no fumadores expulsivos. Hacerles ver que tienen todas las de ganar: son sanos, libres de humo y bien-pensantes -la mayoría-. Por ende, con un simple reacomodamiento de su discurso, podrían torcer el debate hacia su favor, terminar con los argumentos expulsivos y anti-faso para transformarlos en una simple cuestión cívica de convivencia. No hay que acribillar a los que tiran papeles en el piso, hay que educarlos hasta que los tiren en los tachos. Con los fumadores es igual. Una vez que puedan vencer ese obstáculo, habrán ganado la batalla. Mientras tanto, los esperaremos fumando.

Anuncios

Acerca de Pablo Díaz Marenghi

Periodista / Docente / Comunicación #FSOC / Redacción @artezeta / Colaboro en @DiarioZ @NiaPalos y @Ultra_Brit / Conduzco @hoyeselfuturo / Twitter @pediazm / LinkedIn
Esta entrada fue publicada en Opinión y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s