Llueve

Gotas como flechas arremeten contra todo lo que se encuentran. Quizás la oleada más imponente creada alguna vez por la Madre Tierra podría llegar a compararse con semejante tempestad.  Cualquier sonido más allá de su repiqueteo constante se torna imperceptible.  Incluso los truenos se han acobardado quién sabe dónde, temerosos de ensombrecer su majestuoso potencial.

Imagen

 

Las calles, anegadas, convertidas en riachos desbordantes, son escenarios de las aventuras de valientes hombres y mujeres que, enfundados cual si fueran antiguos guerreros griegos, enfrentan el aguacero.  Sus historias se convertirán en mitos y en otros casos jamás serán oídas.  Quién sabe cuántas almas se habrá devorado este diluvio.

Un tronco del tamaño de un piano de cola se vislumbra a toda velocidad corriente abajo, en plena avenida. Conductores resignados dentro de sus autos, aguardando qué destino le han reservado las vírgenes corrientes de la Ciudad.

Antes flechas, ahora alfileres, cada vez más filosos, más traicioneros. Los tejados daban la impresión de resquebrajarse con cada nuevo arrebato de los cielos. Para colmo las nubes continuaban oscuras y rebosantes, como dando a entender que lo peor aún estaba por venir.

Anuncios

Acerca de Pablo Díaz Marenghi

Periodista / Docente / Comunicación #FSOC / Redacción @artezeta / Colaboro en @DiarioZ @NiaPalos y @Ultra_Brit / Conduzco @hoyeselfuturo / Twitter @pediazm / LinkedIn
Esta entrada fue publicada en MicroNarrativa, Poesía y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s