“El periodista que siente que se recibió es un boludo” Entrevista a Jorge Lanata*

Jorge Lanata nació en Sarandí en 1960. Fundó y dirigió, entre otros, el diario Página 12, la revista Página 30, el Diario Crítica y la Revista Veintitres

Jorge Lanata nació en Sarandí en 1960. Fundó y dirigió, entre otros, el diario Página 12, la revista Página 30, el Diario Crítica y la Revista Veintitres

Amado y odiado casi en partes iguales, el periodista fundador de Página/12 y actual conductor de Periodismo Para Todos en Canal 13 , respira y se aleja por un rato de la coyuntura política actual para reflexionar acerca de sus primeros pasos en el periodismo. Cómo analiza el momento de la profesión y qué recomienda a los más jóvenes.

Media sonrisa y un cigarrillo en la mano. Así se presenta Jorge Lanata. De traje gris prolijo, pantalón bordó y anteojos de diseño vanguardista, uno de los hombres más odiados por el kirchnerismo, idolatrado por muchos y acusado de traidor por otros, es uno de los periodistas más populares de la Argentina. Sale del estudio de Radio Mitre donde en breve hará su programa diario Lanata Sin Filtro, se acomoda en unos mullidos sillones de cuerina negra ubicados en el hall de entrada y comienza. Las cenizas caen al piso y sus palabras arrastran recuerdos de aquellas épocas donde el periodista recién daba sus primeros pasos.

¿Cómo fueron sus comienzos en el periodismo?

Fui al Colegio San Martin en Avellaneda, que tenía una revista, La Colmena, y empecé a escribir allí cuando tenía 11, 12 años. Después, unos tipos de un periódico de Avellaneda – La Ciudad -, que salía una vez por semana, me publicaron una nota de la revista. Eso me dio confianza, y empecé a publicar ahí. Después, una vez de casualidad, pasé por la puerta de Radio Nacional. Tenía apenas 14, y entré a pedir laburo. ¡Y me lo dieron! Estuve escribiendo informativos durante varios años, hasta 1977.

¿Cómo fue su formación académica ?

Estudié Derecho y dejé, estudié filosofía y dejé. Me formé yo mismo. No tengo formación académica. Es al revés, después nos convertímos en objeto de estudio de los demás porque cuando hicimos Página/12 hubo varias universidades que hicieron tesis sobre nosotros: Columbia, Harvard, Salamanca, Sao Paulo… si tuviera que estudiar ahora tendría que hacer el CBC.

¿Tuvo algún referente o influencia dentro de la profesión durante sus inicios?

Leía mucho, me formé leyendo poesía más que leyendo prosa. Después también leí mucho prosa, ensayo y ficción. Creo que es importante, si escribís, leer poesía porque cuando escribís hay una música. Y esa música te la da la poesía también. No va cualquier palabra porque sí. Hay una música que te va dictando la frase. Por eso, yo no entiendo a la gente que escribe escuchando música porque otra música interfiere la tuya propia. Leí mucho. Tipos que me interesaban leer en esa época; era fanático de Cortázar cuando era chico, después llegué a conocerlo y le hice una de las últimas notas antes de que se muriera. Me gustaba Borges, que también le hice dos notas en su momento. Capote, Salinger, Hemingway, bueno Walsh. Esos tipos te diría.

¿Qué medios de comunicación consumía?

Me crié leyendo revistas porque en mi casa no había bibliotecas. Solamente un tío mio tenía una biblioteca de un escritor colombiano exiliado que dejó todos los libros acá, y había un montón rarísimos. Y después, otra cosa que hacía era comprar muchos libros usados. En esa época vendía plomo o cobre y los cambiaba por revistas. Había unas casas abandonadas y los sacaba de ahi. Revistas de acá leía de todo pero en lo de mi tía en el fondo había ejemplares de SieteDias, Selecciones del Reader Digest, viejísimas. Algunas ParaTi viejas que tenían muchas cosas de ficción, revistas Gente también. Leía todo eso. Después, ya siendo más grande, me preocupé por conseguir la colección de la revista Crisis que era en aquella época el clásico de los setenta. Había una revista que salió muy pocos números que se llamaba Atlántida, que era un mensuario de la Editorial Atlántida que estaba muy bien. Buscaba viejos diarios de La Opinión, de Jacobo Timerman, para conocerlo.

¿Recuerda algún periodista que lo haya influenciado o ayudado ?

No , en realidad no. Me acuerdo de algunas notas de un tipo que se llamaba Leo Sala, que estaba en Gente. Era crítico de espectáculos, era bueno el tipo. Me acuerdo una nota que había hecho sobre Judy Garland, por ejemplo, que a mi me gustaba. Yo ni la conocía a Judy Garland. También tenía compañeros de laburo que me daban una mano pero me combatían mucho porque era muy chico, entonces , era como que no tenía que estar donde estaba. Todo el tiempo había un argumento que era : ¿Cómo puede ser que este chico esté escribiendo?. Había que cortar una nota suponete y era no , no lo manden a Lanata porque es chico. Y me sentía capacitado para hacerlo. Me postergaba un poco el tema de la edad, igual mentía. Tenía 14 y decía que tenía 18, y aparte parecía más grande , pero igual era chico.

¿Cómo ve hoy a Página/12 después de tanto tiempo alejado del medio al cual formó?

Para mi cerró Página hace mucho. No es Página lo que está saliendo. Página era un diario libre más que nada y lo que hoy sale es un boletín oficial. Entonces, creo que Página ya no existe. De hecho hoy vende cerca de 10 mil ejemplares por día y 20 mil los domingos. Hace 30 años vendía 26 mil cuando salió, o sea que vende menos que en sus primeras épocas. Y nosotros llegamos a vender, dirigiéndolo yo en el quinto año, 110 mil, lo que fue el mejor momento del diario. Cuando me fui, entre el noveno y el décimo año, vendíamos 60 mil diarios. Después se fue al carajo.

Respecto a lo que opinaba acerca de un diario libre. ¿Qué piensa respecto al periodismo independiente?

El ensayista Arthur Koestler decía que los valores absolutos no existen pero hay que vivir como si existieran, porque sino no habría a qué tender, osea, no existe la belleza absoluta pero uno tiene una idea de belleza. No existe la verdad absoluta, bueno, lo mismo pasa con la independencia. No existe la independencia absoluta, la manera correcta de decirlo sería: soy lo más independiente que puedo ser. Eso sería real. Ahora, vos sos dependiente de un montón de cosas cuando estás en el circuito comercial. Sos dependiente de la publicidad, de la distribución -la distribución es fundamental porque podés tener de todo pero si te distribuyen mal, si vendés más en Capital que en Provincia y te mandan todos los diarios a Provincia, quebrás-. Y eso es muy dificil de controlar. Tenés que tener el distribuidor a favor. Dependés de tu propia estupidez, de tus limitaciones, de tus prejuicios, y también podés depender del Gobierno o de un Grupo. Tratás de mantener esa independencia, que eso es lo que me parece valioso. Estoy en contra del concepto de periodismo militante, porque me parece que refrena por completo la independencia. O sea, ahí el tipo ya ni siquiera da la pelea. Dice: yo soy esto. Para mi eso no es profesional.

Jorge Lanata

¿Cómo ve al periodismo hoy?

Es un mal momento de la profesión por muchas cosas. Primero, creo que lo peor que le pasa a la Argentina, más allá del tema político o económico, es la grieta, o sea, la división social que está estimulada desde el Gobierno y ya se convirtió en cultural. No es más política. Va a ser muy dificil que la grieta se cierre. Capaz el Gobierno cambia y la grieta sigue porque eso pasó en los cincuenta. La grieta siguió desde los cincuenta hasta los ochenta. Entonces, creo que esa cosa que dividió a las familias, a los amigos, también dividió al periodismo. Y de hecho hoy hay chicos que se están formando en la convicción de que el periodismo militante es el verdadero. Y va a costar revertir eso. Eso provoca muchas cosas: primero, que la actitud frente al laburo sea poco profesional. Por ejemplo, en una entrevista vos tratás de conocerlo al tipo, no de comprobar tu hipótesis. Si vos tratás de comprobar tu hipótesis estamos jodidos porque nunca lo vas a conocer. Por eso siempre digo que no hay que escribirse las preguntas porque si vos te escribís las preguntas, te imaginás las respuestas, y lo que vos tenés que hacer es repreguntar en base a lo que te dicen, no a lo que vos crees que te van a decir. Entonces, si vos planteás un reportaje escribiéndote las preguntas es como que vos vas a demostrar una tesis. Y no es así. Un reportaje es un ciclo de preguntas. Los tipos (los militantes) estan seguros. Nosotros no estamos seguros. Por eso preguntamos. Eso es lo inteligente del periodismo. Preguntar siempre es desobedecer. Después, la formación académica no es buena. Las facultades hacen buenos críticos pero malos hacedores. Pibes que son capaces de criticar a un medio pero son incapaces de escribir 60 líneas con sujeto y predicado. Se lee poco, muy poca gente en una redacción lee inglés, un error a esta altura imperdonable, no por una cuestión de imperialismo sino básica, práctica: el mundo habla en inglés. Y también hay mucho periodismo telefónico. Los jefes piden que los periodistas estén en la redacción y la redacción ideal, es una redacción vacía. Tienen que estar afuera buscando. Porque la realidad no pasa en la redacción. La redacción tiene que estar llena a la hora del cierre. El periodismo telefónico no tiene sentido.

¿Qué recomendaría para la formación de los futuros periodistas?

Lo que siempre les digo a los pibes que quieren estudiar es que estudien cualquier carrera humanística que los obligue a leer: sociología, letras, filo, hay un montón. Y después, lo menos malo que creo que hay es TEA, que tampoco es completamente bueno, pero es lo menos malo. ¿Sabés por qué? Porque la parte técnica de la profesión la aprendés en dos o tres años y la parte académica no la terminas de aprender nunca. Nunca vas a dejar de estudiar. El periodista que siente que se recibió es un boludo. Nadie se recibe de nada. Lo que la universidad te da es sistematización. Te obliga a ir. Pero en realidad, de la universidad no vas a salir sabiendo, vas a salir habiendo leído a lo mejor cosas que nunca se te hubieran ocurrido leer por vos mismo. En ese sentido es importante pero después, tenés que escribir. La manera de ser periodista es serlo. Y si vos no tenés lo que yo llamaría actitud periodística -ser curioso, no tener paz- no vas a ser periodista por más que estudies donde estudies. TEA te da otra cosa importante que es que, desgraciadamente, el acceso en este medio es arbitrario; si no conocés a alguien no entrás. Lo que tiene de bueno es que está hecho por periodistas, entonces es probable que alguno te lleve a donde ellos están. En realidad, habría que democratizar más el acceso a los medios. Yo en su momento había propuesto que sería bueno que se logré un convenio para que el último año de las carreras de periodismo se cursara en un medio. En todos, no sólo en los progres. Es ridícula la actitud de los pibes de querer estar sólo en los lugares con los que coinciden. Es una estupidez. Sirve ir a Crónica, a Ámbito o a la revista Gente, porque los tipos saben laburar. Nadie está donde está de casualidad. No hay que subestimar a nadie. Es mentira lo del genio incomprendido. Cuando vos sos bueno, vos laburas, porque lo único que yo quiero son tipos buenos. A mi me llegan 200.000 textos por semana. ¿Vos te pensás que si yo leo un texto bueno no lo voy a publicar? No soy tan idiota. Ahora bien, a lo largo de mi carrera, eso me pasó dos veces nada más.

Leila Guerriero…

Leila Guerriero era cajera de un supermercado en Junín. Una chica que se llama María Luz Laici que cuando me escribió tenía 13 años y yo digo: esta piba es mejor que yo cuando tenía 13 años, y la tomé. Vino con la mamá a la Revista Veintitres donde trabajaba y le dije: no se te ocurra dejar el colegio porque te saco. Todos los meses me traes el boletín y aparte venís a laburar. Y lo hizo, se recibió y hoy está laburando no se donde. No es que son todos (Charles) Baudelaire que mandan cosas increíbles y nosotros somos unos hijos de puta que no las queremos publicar. En general lo que pasa es que la gente que manda no es buena.

O mismo el autoboicot, que le hace creer a uno que nunca va a llegar a un medio.

Creo mucho en eso. La mitad de la gente no se anima a hacer las cosas. No es un problema de que sean buenos o malos. Por miedo a algo a lo que no hay que tenerle miedo que es el fracaso. No pasa nada. Si te va mal, no pasa nada. Si te dicen que no, no pasa nada. Te levantas, y seguís. El problema es ese, tener la voluntad para levantarte y seguir. A mi no me dijeron que sí siempre. No nací en un huevo adentro de Página/12. Fui movilero, cronista, redactor, secretario de redacción, jefe de redacción y director. Hice toda la carrera. Y muchas veces me dijeron que no, me hicieron esperar como un pelotudo en un sillón a que me atendieran, muchas veces me dijeron que mis notas eran una mierda, pero lo que yo hice fue seguir. Aprender, leer más, tratár de ser mejor. Cuando haces eso y, además, tenés capacidad, todo funciona porque lo único que hace falta es gente buena y no hay mucha. Cuando vos armas un medio y empezás a pensar a quien traer siempre es un quilombo. Entonces lo que tenés que hacer es tratar de ser bueno, de convertirte en un buen periodista.

 *Publicado el 05/06/2013 en Revista Alrededores

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Acerca de Pablo Díaz Marenghi

Periodista / Docente / Comunicación #FSOC / Redacción @artezeta / Colaboro en @DiarioZ @NiaPalos y @Ultra_Brit / Conduzco @hoyeselfuturo / Twitter @pediazm / LinkedIn
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